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BABSI

el odio

el odio

Siempre he creído en la bondad innata del ser humano. No podría ser de otra manera; para poder creer (y creo) en el fin de la lucha de clases y la hermandad de los pueblos, hace falta llevar a Rousseau en el fondo de tu corazón. Sin embargo, hay quien consigue que llegue a dudar de mis más hondas convicciones, espero que sin proponérselo.

A lo largo de mi vida, sólo una persona había conseguido acabar con mi paciencia y lograr lo que parecía imposible: despertar en mí sentimientos de odio. Esa persona era o es, porque aun de vez en cuando hay que oir sus sandeces, José María Aznar. Sus ya legendarios "créanme cuando les digo que en Irak hay armas", "tengo datos" o "hemos estado trabajandou en ello esta noche y esta mañana exactamente" conseguían sacar lo peor de mí misma. El día que anunció que cumpliría su promesa d eno volverse a presentar a unas elecciones generales domo candidatao a la presidencia, dormí mejor que nunca.

Sin embargo, en los últimos tiempos, de nuevo se despierta en mí ese sentimiento, cada vez que oigo a Acebes y Zaplana hablar del 11-M, aprovecharse del dolor de las víctimas de ETA, seguir defendiendo la intervención en Irak, negando la necesidad de la Ley de Memoria Histórica o cualquier otra acusación gratuita se me ponen los nervios de punta. Supongo que estos señores no tendrán ningún pariene enterrado en fosas comunes cuando creen que [sic] "no es momento de ponerse a excavar montes". 

Por el bien de este país, espero que por fin tomen las riendas del Partido Popular gente como Piqué o Gallardón, con las que podré estar en desacuerdo en materia económica o social, pero que por lo menos no hacen zozobrar mis más íntimas creencias.

Mucha gente en el PP no ha olvidado como perdió las últimas generales. El problema es que muchos de ellos aun no han entendido el porqué y de la misma manera que ellos no olvidan, yo tampoco

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