No son maneras.
Después de una larga temporada sin escribir en el blog, vuelvo a hacerlo motivado por la cercanía de las elecciones generales. Así, que sin más dilación, vamos al asunto. Estos últimos días se han producido una serie de actos - mejor digamos sabotajes - contra varios actos políticos, en concreto los de Dolors Nadal, María San Gil y Rosa Díez. En el caso de la número uno por Barcelona del Partido Popular, unas personas boicotearon un acto previsto en la facultad de Derecho de la Universitat Pompeu Fabra, al grito de fora faxistes de la universitat. Lo mismo le pasó a la también popular María San Gil en la Univesidad de Santiago de Compostela, donde una charla prevista que iba a impartir fue interrumpida por un grupo bajo el lema de fuera fascistas y terroristas. Y para aquellos que digan que son los nacionalismos periféricos los violentos (si a estas alturas de la vida aún alguien cree que no existe un nacionalismo español igual de peligroso), está el caso de Rosa Díez - líder de Unión Progreso y Democracia - , quien vio como una serie de indocumentados atacaron su intervención en la Universidad Complutense de Madrid.
Es cierto que los ataques fueron perpetrados contra políticas de derechas (quien lo iba a decir de Rosa Díez), pero me parecen igual de deleznables que aquellos que participan en las manifestaciones convocadas por la AVT o la Conferencia Episcopal (apoyadas, digan lo que digan, por el Partido Popular) y no tienen más que la brillante idea de llevar banderas anti-constitucionales. Todos, ya sean de izquierdas, derechas o nacionalistas, me parecen unos impresentables que no comprenden que la libre expresión de ideas es uno de los pilares de la democracia. Si no te gusta tu contrario, lo mejor es tranquilizarse y escuchar lo que te dicen, después ya se puede decidir si lo que cuentan te gusta o no, pero "rebuznar" de la manera que hemos visto no tiene sentido. Los fascistas son todos aquellos que evitan que la voz del otro se oiga.
Antes de acabar con este post, me gustaría decir algo más. Espero que nadie caiga en la tentación de decir que como los ataques se ocurrieron en varias universidades, la comunidad universitaria está llena de radicales. Según mi experiencia en manifestaciones en campus, muchos de estos "reventadores" no son miembros de la comunidad estudiantil, son personajes que vienen de fuera, que deben pensar que no tienen otra mejor cosa para hacer que el fascista.
Fmdo.: Jordi.
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