Este fin de semana, la Dirección General de Aviación Civil ha decidido la suspensión de la licencia a la compañía aérea Air Madrid - una de las muchas compañías de bajo coste que en los últimos años han aparecido en el mercado aeronáutico de transporte de pasajeros. Dichas operadoras ofrecen a bajo coste billetes que en las empresas, digamos convencionales, son de mucho mayor precio. Pero es aquí donde aquella frase hecha de "lo barato sale caro", ya que las low cost, pueden resultar más competitivas, entre otras cosas, porque sus aviones reducen el espacio entre pasajeros para acoger más pasaje, permiten la supresión de tasas (como el seguro), etc. Sin embargo, a nadie se le escapa que fletar un avión es muy costoso, por lo que se trabaja con márgenes de beneficios muy pequeños, lo que significa, que al mínimo problema, el avión no sale. El problema ya puede ser técnico (muchas de estas empresas alquilan los servicios de técnicos a otras mayores para el mantenimiento) o logístico (todas las plazas no están ocupadas y no resulta rentable el viaje).
Muchas somos las personas, que en puntuales ocasiones, no servimos de estos precios más baratos para viajar en avión. Así podemos ir a nuestros destino de forma rápida y barata, sin embargo, también somos conscientes que lo que hemos pagado no es un seguro de que todo sea perfecto y maravilloso en nuestro trayecto. Esto último es lo que no parecen entender algunos clientes de Air Madrid, que se han quedado en tierra por la supresión de la licencia aérea. Es más, estos afectados ya estaban sobre aviso, ya que desde el Gobierno se ha ido avisando que se reconsiderara la decisión de viajar con la comentada compañía, ya sea decidiendo no comprar los billetes, como haciendo uso de la anulación de la reserva: y no se han dado por aludidos. Ellos habían encontrado una ganga, que ahora les sale por la culata, es más, reclaman soluciones inmediatas.
Pero antes de continuar me permitiréis un pequeño apunte: ante todo espero un poco más de educación por parte de los clientes que se han visto sin sus viajes, pido respeto en las formas hacia los que se dirigen a los empleados de tierra, los que están en los mostradores; he visto por televisión como gente se dedica a gritar e insultar a los empleados y una cosa está clara, ellos no tienen la culpa. Si se quieren desahogar yo les invitaría a darse de cabezazos contra la pared. Los "ladrones" no están en la terminal, están en sus despachos, pensado como sacar beneficios de sus otras inversiones, al que se le grita porque está en un mostrador es un trabajador tan humilde y honrado como el cliente de una compañía de bajo coste, porque de lo contrario, el maleducado que vocifera querría y podría viajar en una gran operadora, ¿no es verdad?
Las soluciones inmediatas, a las que antes aludía, se piden, como no, al Gobierno - el mismo que avisó de los inconvenientes de viajar con Air Madrid. Os podéis imaginar el caso de una persona que aún sabiendo que un yogurt está caducado se lo comiese, y que luego, reclamase a la compañía y al gobierno responsabilidades, sería increíble y sin sentido, pues más o menos esto es lo mismo. Según mi opinión, el Gobierno español no debería hacerse cargo de los billetes de vuelta de los afectados, deberían ser las aseguradoras de Air Madrid quien pagasen los billetes, siempre y cuando, en las condiciones de compra del pasaje no indiquen lo contrario y eximan de responsabilidad a la empresa (siempre hay que leer la letra pequeña). Y en el caso que sea el estado español quien deba de hacerse cargo de todos los gastos, se debería estudiar en qué sentido otros países donde opera Air Madrid (se habla principalmente de Argentina y Rumania) no son al mismo tiempo también responsables, ya que creo que algún tipo de licencia deben tener firmada para poder operar en aeropuertos extranjeros.
Así que para una próxima ocasión, no pensemos que dan duros a cuatro pesetas, y reflexionemos hasta qué punto somos también culpables de que nos colen el tocomocho. Pero no olvidemos que hay unos señores directivos de una compañía que no han sabido gestionar una empresa, y que por ello deben pagar por sus errores sin dejar a nadie en tierra y recolocar ellos a los viajeros en vuelos de otras aerolíneas, y si no, a indemnizar con cantidades ejemplares. Que paguen ellos, no el Gobierno (por cierto, el increíble Acebes ya ha pedido responsabilidades a Zapatero).
Fmdo: Jordi